El seguro cubre el coste de reparación o reemplazo de tu dispositivo, pero cuando lo usas se aplica una franquicia: un importe fijo que abonas en el momento del siniestro. Sin el seguro, una reparación o sustitución te costaría el precio completo del servicio técnico o del dispositivo. Con él, solo pagas la franquicia.
El importe varía según el dispositivo y el tipo de seguro contratado. Puedes consultarlo en tu contrato, en el apartado 'Franquicia: Reparación / Reemplazo'.